Como ha descubierto, cuidar es un estilo de vida. Se trata de usted, el receptor de sus cuidados y cualquier otra persona en su vida, especialmente su cónyuge.

¿Cómo se puede mantener enamorado cuando la vida parece haberle vaciado de amor? ¿Cómo encuentra tiempo para la persona más especial en su vida cuando el receptor de sus cuidados lo necesita literalmente para su supervivencia?

Le ofrecemos algunas maneras simples para ayudarle a mantener su matrimonio en marcha. Un buen matrimonio es una buena base para disfrutar una vida maravillosa.  Cuídelo y él le cuidará a usted.

Establecer prioridades puede ser la parte más difícil de combinar entre el dar cuidados y el matrimonio. ¿Cómo puede ayudar a la persona que recibe sus cuidados, que necesita tanto y encontrar tiempo para su cónyuge?

A Cathy Hazzlerigg, una asesora personal y de relaciones, le gusta vivir según un principio bíblico: Matrimonio primero. Una manera importante de poner el matrimonio en primer lugar es comprometerse a ser honesto y tener una comunicación abierta. Cathy ofrece estos consejos para comunicarse con su cónyuge:

 

  • Utilice “yo” al hablar. Cuando utilizamos “yo” (“yo siento”, “yo quiero”, “yo estoy preocupado”) usted toma responsabilidad por lo que siente, por lo que quiere y por lo que necesita. Hablar desde “Yo” minimiza el juego de culpar al otro (“! Tú me haces sentir tan mal!”) y cuando la culpa está fuera de la ecuación, ambos se pueden comunicar más eficazmente.
  • Implique a su cónyuge en la búsqueda de soluciones, que su cónyuge esté involucrado en mejorar la situación. Cuando ambos están trabajando para hacer mejoras, han creado un equipo.
  • Sea asertivo, exponga lo que quiera y lo que le gustaría que ocurriera. Su cónyuge, no importa lo bien que lo o la conozca, no puede leer su mente.
  • Utilice técnicas para escuchar activamente, como escuchar de manera reflexiva. Escuchar de manera reflexiva implica repetir lo que escucha para asegurarse que lo que escuchó es lo que su cónyuge quería decir. Aclarando (“He escuchado esto…..”) antes de responder, ayuda a minimizar malentendidos.
  • Evite reaccionar a la defensiva. Dígase a usted mismo: “Estaré calmado”. Si siente que se está poniendo a la defensiva, pídale a su cónyuge que reformule o reelabore lo que ha dicho. Si realmente usted siente el que sube la temperatura, tómese un tiempo y acuerde volver a la discusión cuando ambos estén más calmados.
  • Piense en la comunicación como en un proceso: discuta una situación, deje tiempo para la lluvia de ideas, considere una solución en potencia, entonces vuelva a ver lo bueno que es la idea. Participar en el proceso- y esperar que la solución correcta llegará con la práctica, acierto y error- quita presión.
  • Póngase en el lugar de su cónyuge. Entender cómo se siente su cónyuge le ayudará a comunicarse eficazmente y a trabajar hacia una solución que sea buena para ambos.
  • Busque soluciones que funcionen para todo el mundo, incluyendo, pero no exclusivamente a usted (o al receptor de sus cuidados).

Todo el mundo puede comprometerse; una sola persona no puede hacer todos los sacrificios.

Como en todas las cosas buenas de la vida, el matrimonio requiere trabajo, dice Cathy. Algunas formas con las que usted   se puede asegurar que se está esforzando por su matrimonio incluyen:

  • Asegúrese que está satisfaciendo las necesidades de su compañero o compañera. Pregúntese a sí mismo, ¿”Qué estoy haciendo por mi cónyuge?”
  • Respete a su compañero o compañera.
  • Busque sus puntos fuertes y minimice los puntos débiles. Cuanto más se centre en los puntos fuertes en su cónyuge, más fuerte y grande será la solidez de su matrimonio.

Hay algunas “banderas rojas” que puede ver en su matrimonio que pueden indicar la necesidad de ayuda profesional:

1.-Siente que su comunicación es como golpear a un caballo muerto. Le van dando vueltas sin encontrar una solución

2.-Se pelean mucho y siente que el amor parece haberse perdido.

3.-A veces, el conflicto es silencioso. Si usted se siente solo puede ser el momento de hablar con un profesional.

Le pedimos a Jenny Henson, una cuidadora familiar, que compartiera su percepción sobre cómo su rol de cuidadora ha impactado en su matrimonio. A continuación nuestras preguntas y sus respuestas.

Caregiving.com: Háblenos de su situación de cuidadora. ¿Durante cuánto tiempo ha sido cuidadora? ¿Qué tipo de cuidados/ayuda proporciona usted?

Jenny: He sido cuidadora de mi tío Pete durante unos 2 años y medio  Antes de eso, era una asistente de enfermería, durante años, en un pabellón cerrado de geriatría.  Abandoné el trabajo para cuidar a mi tío.

En cuanto a las obligaciones… lo llaman: POA[1] (poderes notariales), sus gestiones bancarias, pagar sus facturas, baños, vestirlo, darle de comer, cortes de pelo y lavados, manicuras, pedicuras, pido las citas y voy a las citas médicas. Yo lo hago TODO.

 

Caregiving.com: ¿Qué comunicación (si hubo alguna) tuvo con su marido antes de empezar a cuidar? Por ejemplo, hablaron sobre quién hace qué, o cómo manejarían ciertas situaciones, etc? ¿Si no tuvieron ese tipo de conversaciones, desearía haberlas tenido?

Jenny: Sí que lo hablamos. Ya te lo puedes creer…. largo y duro. De hecho,  mi maridito fue el que sugirió que viniera a vivir con nosotros. Le dije que no tenía ni idea en lo que se metía. Él nunca había estado cerca de nadie con Alzheimer antes, de hecho, ni cerca de ningún anciano.

Yo me encargo de todos los cuidados de Pete porque el Tío Pete no se siente cómodo con un hombre haciendo eso y lo entiendo por completo y no tengo ningún problema con ello.

Dani es una joya. Yo cocino y él se ocupa de la limpieza, así yo puedo ir empezando con el baño de Pete, me ocupo de sus medicinas, el tratamiento respiratorio…etc. Si no me da tiempo de hacer el polvo de la casa o lo que sea, lo hace él

Él se ocupa de la compra de comida y se lleva el móvil por si tiene alguna pregunta. Intentamos unas cuantas veces llevarnos a Pete con nosotros. No funcionó…. le gusta sacar las cosas de las estanterías y es demasiado grande para ponerlo en un carrito del supermercado.  Si necesito que haga algo, es un cielo y siempre lo hace lo mejor que puede.

 

Caregiving.com: ¿Cuál ha sido el cambio más grande en su matrimonio por su rol de cuidadora?

Jenny: Ahora, ¿por dónde empezamos? Obviamente, la vida sexual. Es difícil ser romántico cuando tienes el micrófono de bebés conectado y todo lo que escuchas parecen ruidos de corral.  A esto costó un poco acostumbrarse……. MUCHO A LO QUE ACOSTUMBRARSE. El cambio más grande es no poder ir donde sea… cuando sea. Estuvimos solos durante años y era lo que hacíamos. Hacíamos lo que queríamos, cuando queríamos. ¡Ya no!

 

Caregiving.com: ¿Cuál ha sido el mayor reto? y ¿cómo lo resolvió (o lo resuelve)?

Jenny: El mayor reto es la claustrofobia. Y eso  sirve para los  dos. Como resolverlo….. día a día o nos volveríamos locos y no tendríamos pelo (o alguno de nosotros saldría en el programa Los Más Buscados de América)

Lo que más nos ayuda a nosotros es permitir que cada uno tenga su espacio para dedicarse a sus pasiones y tener una vida con nuestras propias aficiones, independiente uno del otro.  A veces tenemos que hacer malabares con las cosas para que el otro pueda hacer algo especial,  pero de alguna manera lo conseguimos.

Ahora, ten en cuenta, ninguna de estas aficiones son fuera de casa porque tenemos que echarle un ojo a Pete. A Danny le encanta hacer películas en el ordenador, si quiere hacer eso, está bien. A veces se echa en la otra habitación y está atento por si escucha algo fuera, de esta manera me puedo acurrucar debajo del edredón y disfrutar un poquito  de un buen libro…. sola, antes de ir a la cama. Nos vamos compensando, creo que podría decirse.

 

 

Caregiving.com: ¿Qué es lo que ha aprendido de su marido y de su matrimonio, y de usted misma, gracias a estar cuidando?

Jenny: He aprendido que si me disgusto porque ha traído papel higiénico de color rosa en lugar de azul, no estoy realmente enfadada por eso…. Es mi agobio  que me está afectando. Él ha aprendido que si se enfada con el gato y se pone un poco…. empieza a maldecir furioso, no se trata del gato… es el agobio.   Él ha aprendido que cuando se empieza a poner quisquilloso por cualquier cosa…. empieza a discutir, no se trata de la cosa en concreto, se trata de su agobio. Cuando nos enfadamos entre nosotros, NO DISCUTIMOS sobre el tema hasta que estemos calmados.  Hemos estado hasta tres días sin hablar antes porque no queríamos decir algo de lo que después no pudiéramos arrepentir.

 

Caregiving.com: ¿Qué consejos/ recomendaciones les daría a otros cuidadores familiares que se esfuerzan para mantener su matrimonio en marcha mientras están cuidando?

Jenny: Tienes que tener tiempo para ti… en serio. No me importa si es leyendo dos páginas de un libro y bebiendo una taza de té caliente. Te tienes que comprometer y compartir la responsabilidad. Si no lo haces, no se hará nada y tendrás a dos personas enfadadas y resentidas.

Danny y yo hemos aprendido a darnos nuestro propio espacio para permitir a cada uno crecer como persona y no perder tu querida cabeza.  Y por encima de todo,  un buen sentido de humor y “al mal tiempo buena![2]Crees qué es fácil hacer el amor con alguien gritando: “Sueeeeeee, sueeeeee” de fondo. ¡Inténtalo alguna vez!

Jenny tiene 47 años y es una cuidadora profesional registrada en Kentucky. Le gusta leer, hacer ganchillo y, actualmente, está aprendiendo a hacer gráficos con el ordenador (“sin prisa pero sin pausa” dice). Es una apasionada de la protección de los animales y el medio ambiente. Apasionada sin perder los nervios ni enfadarme por ello.

[1] En el texto original, Power of Attorney

[2]Expresión que significa que, pese a los golpes, se tira hacia adelante

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